lunes, 1 de junio de 2009

LA CHICHA DE JORA

Luis Alvarez Agurto
turismodeverdad@hotmail.com
Chiclayo - Perú


En los hábitos alimenticios de nuestra Región, están presentes su personalidad y pasado.
Nuestra cocina es cultura, creación de los lambayecanos a lo largo de su historia; evidenciando un estrecho contacto con su entorno, por lo que debemos preservar la originalidad de sus potajes y bebidas, cuidando de no alterar sus recetas originales.

LA CHICHA DE JORA.- Este delicioso néctar de maíz, de arraigado origen precolombino, llamado “kotso” en lengua Muchik, ha sido desde siempre nuestra bebida regional y aderezo de comidas norteñas.

Ofrecido como tributo sagrado a nuestros Dioses y Apus tutelares, se elabora en mágico ritual, remojando el maíz alazán por un día, se le envuelve en hojas de plátano (pichana), abrigándole hasta que germine, se le seca al sol y se le muele. Antiguamente, la chicha se elaboraba en enormes fogones en forma de “U”, llamados Asientos o Tabernas, donde se colocaban los chapes o tinajas y al centro ardía la leña de algarrobo.

Se le cocinaba durante todo el día y la noche, removiéndola constantemente con cucharón de palo. Producto de esta cocción se obtenía esta deliciosa ambrosía, la que al enfriarse se le cernía, sacándole la “chufla o afrecho” (dado a las parturientas para lactar mejor a sus bebés); luego se le tamizaba nuevamente, quedando en el cedazo (el ñuto), masa harinosa de alto valor proteico (que potenciaba la dieta de personas convalecientes). Finalmente, se le endulzaba con miel de caña, dejándola reposar hasta que fermentara. Antaño, se acostumbraba a repartirla en faenas comunales, sembríos de campos y limpieza de acequias. En las chicherías tradicionales de Lambayeque y Piura, se le sirve todavía en calabazos llamados “potos” y se bebe en otros mas pequeños llamados “cojuditos” y antiguamente anunciaban sus potajes, colocando en sus puertas las cabezas de aves o la pata del cabrito junto a una lechuga y ají de causa; y tenían nombres singulares, tales como: “La viento fuerte”, “La jijuna”, “La bota humo”, “La piedra oradada” y “El algarrobito”; en alusión al carácter de las dueñas o ubicación de la picantería.

En Lambayeque, es famosa la chicha del distrito de Mórrope, elaborada con agua de noria (rica en nitritos y fosfatos) y en Monsefú se ofrece chicha de diferentes sabores de frutas. Esta nutritiva y burbujeante bebida, exalta los ánimos según su grado de fermentación y como expresara nuestro inmortal “César Vallejo”: la chicha al final revienta en sollozos, lujurias y pugilatos.

EL LOCHE

FRUTO EMBLEMÁTICO DE LA GASTRONOMÍA LAMBAYECANA

Luis Alvarez Agurto
turismodeverdad@hotmail.com
Chiclayo - Perú


El loche (lots*) vocablo de origen Muchik, cuyo significado sería “Lágrima de Luna”, (lotscataen*) de la familia de las Cucurbitáceas, pertenece a la especie “Cucurbita Moschata”, diferente del zapallo (tsum*) “Cucurbita Máxima”; por lo que nunca debemos decir “zapallo loche”.

Esta planta rastrera o trepadora, tiene el fruto en forma de calabaza algo alargada, con cuello encorvado, de exterior verde oscuro, verrugoso y de pulpa o mesocarpo amarillo anaranjado; de peso promedio entre 600 y 1700 gramos.

Por su gran valor culinario, es usado desde épocas precolombinas como saborizante natural y de incomparable aroma en la preparación de platos autóctonos de la Costa Norte, dando fé de ello su constante representación en huacos de las Culturas: Cupisnique (1500 a.c.), Mochica, Lambayeque y Chimú.
En la actualidad (2008) gracias al arqueólogo Tom Dillehay (Harvard - USA), estudioso de procesos migratorio de poblaciones andinas, ha confirmado la presencia del Loche en la región Lambayeque desde hace 6000 años a.c. al haber encontrado residuos orgánicos de esta cucurbitácea en la dentadura de cráneos en Nanchoc* (Templo de la Lluvia) en la zona altoandina del valle de Zaña.
Su área de producción es la zona Mesoandina de América, pero en el Perú, sólo se le cultiva en la Región Lambayeque, en suelos considerados marginales, mediante propagación vegetativa por esquejes o vetas (tallito o zapatilla que se introduce en el terreno); requisito básico para mantener la forma y calidad de los frutos; porque si se reproduce por semillas botánicas se obtienen frutos de formas variables y diferentes cualidades. Sus flores son de color amarillo intenso, las que se rellenan y frien como buñuelos.

El mítico cultivo del loche, exige que el mismo agricultor que corta la veta, haga el transplante durante la fase de luna creciente; porque de lo contrario no prospera la siembra, debiendo emplearse poca agua para su riego.

En el distrito de Illimo y en el sector Pomac III, se obtienen cultivos de loche de excepcional calidad, gracias a sus condiciones ecológicas: microclima, humedad, nutrientes del suelo, etc.; sembrándoles en Abril y cosechándoles en Agosto; recomendando a los agricultores, no alterar por razones comerciales, su ciclo vegetativo normal de cinco meses.

En cambio en distritos como Olmos, Mocupe, Lagunas (Canasloche*) y otros, se obtienen buenas cosechas durante todo el año, pero no con la exquisitez de los frutos illimanos.

El loche pone el mágico toque de aroma y sabor, aplicándolo en proporciones adecuadas, en la preparación de emblemáticos platos de nuestra cocina lambayecana, tales como: el guiso de cabrito, arroz con pato a la chiclayana, chirimpico, sudados de toyo y batea, el espesado o yémeque, el sancochado de res, y el delicioso manjar loche o manjarblanco de loche.

Como dato singular le contamos que el loche cuanto más pequeño y rugoso es más oloroso y sabroso, y lo anecdótico sucede que cuando hay escasez de este fruto, su precio unitario llega a costar tanto como un cabrito tierno.

* Lengua Muchik.